René Magritte (René François Ghislain Magritte,1898 – 1967). Clarividencia (Clairvoyance, 1936), óleo 21 1/4 × 25 9/16 pulgadas, 54 × 64.9 cm, Art Institute of Chicago.
La vitamina D es fundamental para la prevención de varias enfermedades crónicas. Aunque se puede sintetizar en la piel, esta fuente no siempre es suficiente para satisfacer sus necesidades y el consumo de alimentos ricos en ella, como el huevo, podría ser muy beneficioso en personas que están en riesgo de deficiencia.
La clara de huevo (CH), no sólo una excelente fuente natural de proteínas, es un biomaterial que ha sido insuficientemente valorado, con múltiples y sobresalientes propiedades fisicoquímicas, estructurales y biológicas (1).
La estatura humana está determinada genéticamente, pero el ambiente influye sobre la expresión de este potencial. Una alimentación adecuada es un factor ambiental determinante para alcanzar la talla objetivo. El huevo concentra muchos de los nutrientes críticos involucrados en este proceso y los estudios, tanto experimentales como de intervención clínica, confirman su utilidad para asegurar el crecimiento o recuperarlo en condiciones de deficiencias nutricionales. Proteína de alto valor biológico, péptidos bioactivos, aminoácidos críticos, ácidos grasos poliinsaturados, vitaminas y minerales determinantes son algunos de los nutrientes que el huevo concentra y que permiten el metabolismo apropiado de la placa de crecimiento de los huesos largos, principales efectores de la talla final.
Los huevos están entre los tres alimentos más rentables en la entrega de varios nutrientes deficitarios en la dieta estadounidense. Así lo ha comprobado un análisis de datos sobre la ingesta dietética en niños y adultos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición 2013-2016 de Estados Unidos.